La la land

La historia de amor que no es una historia de amor

Cuando leí el título que le dieron en Cinemex a esta película tan esperada (Una historia de amor), lo primero que pensé fue -otra vez una mala adaptación del título original de una cinta extranjera para el mercado mexicano- y así fue.

 

La la land advierte en su cartel de publicidad en Estados Unidos: Here’s to the fools who dream, y es que a pesar de comenzar como la típica historia de amor de dos fracasados que sueñan con ver cumplidos sus más profundos deseos infantiles, y que llega el momento en que parece que así fue, el verdadero mensaje va mucho más allá.

¿Qué hubiera pasado si te hubiese dicho que sí? ¿Tú vida y la mía habrían sido lo que siempre soñamos? ¿Por qué no nos dimos otra oportunidad?. ¿Cuántas y cuántas veces nos hemos hecho estas preguntas? Vivimos de recuerdos y de echar a volar la imaginación pensando en situaciones hipotéticas.

 

Todos los clichés que siempre pensaste que pudieran existir en una historia de amor: elevarte en un cielo estrellado y bailar con la persona que amas sintiendo que nada ni nadie más existen en el mundo, tomarte de la mano en el cine o tropezarte “casualmente” con él, están aquí y qué bueno que así fue. Hoy, con el ritmo de vida que llevamos y con la forma en que las relaciones han evolucionado, there’s a lack of corny in our lives, nos hace falta valor para expresar el amor tal como lo sentimos, sin que importe qué dirán los demás.

Si eres como la señora que se quejó a la salida de que casi no había diálogos y todo era cantado, no vayas a verla, porque La la land es un musical magistral, el soundtrack acompaña perfectamente la trama e intensifica por mucho la forma en que la película te mueve.

 

Puedo decirte que la cinta me gustó y no. Quizá sea ya una de mis favoritas de toda la vida y al mismo tiempo sé que si la vuelvo a ver me quedaré de nuevo con ese sentimiento ambivalente. Lo que sí puedo afirmar es que tiene bien merecidos esos 7 Golden Globes y que seguramente será fuerte contendiente para los premios de la Academia, pero decide tú.

 

Espero no haberte contado de más y que La ciudad de las estrellas te conquiste.

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